Javier Gómez Graterol: La era de la negación de la realidad

 

El auge de la izquierda, renovada en el llamado “marxismo cultural”, nos ha traído una época en la que se pretende vivir en una perenne negación de la realidad: como si no hubiesen mujeres hermosas en todos los países, en España, un transexual, -es decir, un ser mutilado y permanentemente sometido a inyecciones de hormonas para conservar sus rasgos “femeninos”-, ganó nada más y nada menos que el Miss Universo de España, y entre sus “contundentes” declaraciones está la de que “tener una vagina no te hace mujer”. Bueno es saberlo para cuando vaya al mercado a vender dos gallos para crianza y reproducción, y decirle al comprador “tener ovarios no es lo que les hace ser hembras”, lo que importa es que se amen.

Surge también la afirmación del político colombiano Petro de que en Venezuela y en Nicaragua “no hay socialismo”. La nueva marioneta de Raúl Castro y nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, está promoviendo la eliminación del término “comunismo” de su constitución, y la institución del matrimonio igualitario. Sarcásticamente podemos decir: cierto, los cincuenta años en los que Fidel estuvo al mando no le fueron suficientes para llegar a establecerlo.

En Venezuela se quitan cinco ceros a la moneda, ello para dar una especie de efecto psicológico de que la crisis, -a la que ya se le quitaron previamente tres, cuando vivía el difunto comandante intergaláctico Chávez- no es tan grave como la pintan, y viene un aumento de la gasolina, pero no se oirá tan grave sin esos “pequeños ceritos” que tanto nos dificultan la cuenta.

Evo Morales sigue empeñado en ser candidato, cuando “Bolivia dijo no” y olímpicamente hizo un vericueto legal con el que ahora se está relanzando, y quién sabe qué está preparando ahora por si acaso pierde.

En Argentina, un transexual en el Congreso acepta el arbitrio “científico” de que él es una mujer, pero no acepta que decir que un embrión no es un ser humano, y agita el sempiterno cuento de que si no se le ha formado el cerebro no siente y puede ser removido como si fuese una uña que se corta del cuerpo.

En París se suicidó la feminazi Oksana Shachko, de 31 años, una de las fundadoras del movimiento feminista radical Femen. Aún no están esclarecidas las causas de su suicidio, pero sí hay pistas claras: Sara Winter, quien fundó Femen en Brasil, pero luego acogió la causa provida, declaró que “Ella me confesó en un taxi en 2012 que no se llevaba bien con las otras líderes: Inna y Sasha Shevchenko, porque de acuerdo con la misma, usaban la causa feminista y el dolor de las mujeres ucranianas (que sufrían constantemente con el turismo y la explotación sexual), solo para enriquecerse y ser famosas”, pero ese movimiento jamás admitirá que esa podría ser la causa real.

¿A dónde iremos a llegar con tanta locura izquierdosa? Solo Dios sabe, y mientras dejemos que avance, se seguirá imponiendo hasta arrasar con todo.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 27/7/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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