Javier Gómez Graterol: La fe ha ganado batallas... pero la guerra sigue
Tal como lo he venido sosteniendo, la batalla que tenemos actualmente contra el comunismo a nivel mundial es también una batalla espiritual, ya que es un sistema negador de la fe, en especial la cristiana, contra la cual arremete con especial empecinamiento. También he venido testimoniando las brutales profanaciones de tumbas en cementerios de Venezuela, y visto y oído de mis colegas religiosos de varias partes del país la gran cantidad de objetos y animales muertos por brujería que aparecen en sus parroquias y adyacencias. Yo mismo he rociado con agua bendita animales muertos cercanos a nuestra parroquia vecina aquí en Caracas.
El mal es ahora un animal acorralado y herido: esto ha sido en grandísima parte gracias a la acción silenciosa de gente de fe de todas las áreas de la Iglesia que han hecho su parte en cuanto a orar, evangelizar, hacer ascesis y acciones y aportes de fe. Sin negar tampoco la acción de las otras denominaciones cristianas: He tenido también la oportunidad de presenciar actividades de cristianos protestantes y doy también testimonio de el fervor con el que piden a Dios un cambio para el mundo.
Haber ganado batallas contra el mal no significa que hemos ganado la guerra. El mal cuando retrocede lo hace, en la grandísima mayoría de los casos, para replegarse y atacar luego con mayor fuerza y organización. ¿Qué hace meritorio ser bueno? Pues que se puede elegir ser malo, y hacer el mal es siempre más fácil y tentador que el bien, porque el mal siempre tiene resultados inmediatos. El bien viene siempre “encapsulado” en semillas que, tal como lo dijo Jesús: algunas producen el 10, el 30 o 40, o el 60, y muchas el 100 por ciento.
Haber ganado estas batallas, y estar viendo que hay ahora señales de esperanza, nos puede llevar a la tentación de bajar la guardia y poco a poco volver a ser el caldo de cultivo que nos ha llevar a ser merecedores de todas estas penurias. Muchos esperan confiados en las acciones de hombres, seres de barro que no pueden salvar, y dejan de lado el preguntar a Dios cuál es la voluntad que tiene para ellos, para cada uno de nosotros y por ello no la cumplen.
Cada uno debe hacer su parte, fuimos creados para ser libres, pero si cada uno no hace su parte, no estamos viviendo la libertad como Dios quiere que la vivamos, vivimos más bien un libertinaje. Recordemos a don Bosco: Que tu oración preceda a tu acción. No nos desanimemos ni bajemos la guardia: Se ve la esperanza, en Venezuela con la posible salida de Maduro, y en mi amada Bolivia, con la lucha que hay para salir de Evo. Dios bendiga a Bolivia y a Venezuela
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 8/2/2019. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

Comentarios
Publicar un comentario