Javier Gómez Graterol: Las “puputov”

 

Ya se contabilizan 36 muertos “oficialmente”, igual que más de 256 detenidos en las cifras que se difunden por los medios autocensurados, (se estima que son más pero han sido disfrazados en registros de crímenes con comisiones de otros delitos), lo que hace un doloroso saldo de un muerto por día en las protestas de Venezuela.

Circulan fotos escalofriantes de agresiones a ciudadanos que solo portan banderas y hacen bulto. Pudo verse cómo dos motorizados de los llamados “colectivos” aparecieron en una moto, enmascarados, y agredieron a periodistas y sembraron el miedo disparando, incluso contra los mismos policías. Fueron repelidos, pero la tensión que causaron en esa zona fue dura, están jugando sucio, no les queda de otra.

Ante tal oleada de violencia, circula también en redes como whatsapp y twitter, la propuesta de armarse con armas sustitutas de las molotov: Las llamadas “puputov”, es decir, “bombas” hechas con excremento disuelto en agua contra todo el que intente reprimir las protestas. Se ve la foto de un contingente de 14 soldados que días atrás fue repelido con estas armas, el cual, por no soportar el impacto psicológico de las mismas, se disolvió mientras sus integrantes se vomitaban.

Se supone que estas armas serán empleadas a partir de esta semana en las protestas, en especial para neutralizar las llamadas tanquetas y las “ballenas”, ya que la pintura es cara y escasa, y las tanquetas resisten las llamadas Molotov. Hicieron circular el rumor de que los policías llenarían las tanquetas con agua de cloacas, para dar una cucharada de la propia medicina. No creo que lleguen a tal brutalidad, eso supondría que un estado utiliza un recurso que pone en riesgo la salud pública para mantenerse en el poder a toda costa y mandaría un muy sucio y bajo mensaje a la comunidad internacional.

Entre otras acciones está también el llamado del Cardenal a una jornada de oración por la paz de Venezuela, necesitamos mucha oración: los saqueos ocurridos en algunas fábricas y depósitos del País, en especial en la ciudad de Valencia, amenaza con traer otra oleada de hambruna ya que no hay inventarios de comida para el resto de las ciudades, entre ellas Caracas, la capital, porque en sí no produce nada con recursos propios.

Lo único que es cierto, es que el Gobierno está jugando sucio, y su maquinaria propagandística no está siendo creída. La generación de jóvenes adoctrinados que pretendió crear es la que en estos momentos muestra mayor repulsa a su gestión. Si esto finaliza, será durísimo levantarnos, pero hay esperanza. Amanecerá y veremos.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 11/5/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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