Javier Gómez Graterol: Los cristianos ¡sí podemos!

 

¡Una luz al final del túnel! Durante la última Cumbre sobre la Mujer en la ONU, se tenía la intención de aprobar el aborto como derecho en todo el mundo, e incluir el adoctrinamiento LGTBI en las escuelas. Había mucha presión social y muchos intereses económicos de por medio.

Gracias a la oración de muchos cristianos, la victoria lograda de impedir que estos macabros hechos se diesen fue una mezcla de la movilización social de alrededor de 130.000 ciudadanos, la firma de muchos en la plataforma de hatzteoir.org combinada con los delegados de 4 directores de campañas de CitizenGO y otras organizaciones afines.

Este año, la delegación estadounidense apoyó estas acciones. Como recordaremos, Donald Trump y su gabinete están en contra del aborto, y de la presión de muchos grupos ideológicos que atentan contra la familia (él hizo retirar el financiamiento a Planned Parenthood, la organización abortista). También se tuvo la presión de los grupos africano, árabe, caribeño trabajando junto a la Federación rusa, la Santa Sede, Nicaragua, Irán y otros países.

Gracias a toda esta acción se logró en el documento final: Sólo una mención a salud sexual y reproductiva, con una referencia a derechos reproductivos, sin considerar el aborto como un “derecho humano” y respetando la legislación, tradición y culturas de cada nación.

Se logró evitar la interpretación que hicieron algunos que vinculaban la no existencia de aborto legal con el empobrecimiento femenino y la desigualdad, justo lo que el presidente Evo quiere promover en Bolivia.

Se logró las referencias a la llamada educación sexual comprehensiva, que no es otra cosa que el adoctrinamiento LGTBI.

Se logró que no apareciera ninguna referencia a nuevos “derechos” para las niñas, el eufemismo donde pretendían colar el aborto de nuevo.

Se sacaron las referencias a orientación sexual e identidad de género que habían introducido varios países hasta debajo de la alfombra.

Se consiguieron además ¡11 menciones! Expresas a la familia, y cinco a la madre y la maternidad.Ya lo dijo el Papa Francisco: “La oración es potente, la oración vence el mal, la oración trae la paz”.

Cristianos: unidos y orantes podemos hacer mucho para evitar que el mal se imponga, una de las batallas más grandes es la de la defensa de la familia, tan atacada en muchos flancos, pero como se pudo ver aquí, ¡podemos hacer la diferencia! Debemos unirnos, orar, y no bajar la guardia, el mal no descansa. Nosotros no debemos hacerlo tampoco.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 30/3/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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