Javier Gómez Graterol: Marginalidad y envilecimiento

 

No es lo mismo ser pobre que marginal. Pobre es aquel que no tiene recursos económicos pero sí principios valores y capacidad de salir de la pobreza en la que se encuentra, superarse con tesón y deseo de progresar. Marginal es una persona sin principios, que se conforma con su pobreza y tiene excusas para no salir de ella, por ello hay gente que por mucho dinero que logre acumular, sigue siendo marginal, ya que la marginalidad una condición mental.

En Venezuela más de uno se ha marginalizado y también envilecido, han surgido nuevas y crudelísimas formas de lucrar, de las cuales, el último grito de la moda es la venta del efectivo, negocio consistente en recopilar la mayor cantidad de efectivo posible, en especial los billetes más nuevos, e ir a negocios (en su mayoría fronterizos), donde hay personas que lo reciben y pagan hasta por más del doble de su valor nominal.

Eso ha traído cantidad de problemas enormes: muertos, en su mayoría enfermos crónicos que fallecen por dificultades para conseguir insumos; dificultad para trasladarse; especulación; hiperinflación; mafias; abusos; manejo de tarifas del tipo: efectivo vale tanto, y por punto otro tanto aún mayor, entre otras.

Los profetas del Antiguo Testamento no solo denunciaban a las autoridades de su pueblo, sino también el pecado del mismo. En estos momentos el nivel de envilecimiento de muchos venezolanos, -que actualmente apelan a la brujería y a la santería (casi lo mismo) para resolver sus problemas o que están en un perenne juego de explotación y autodegradación mediante actividades ilícitas, del tipo prostitución; robo; asesinato; drogas o actividades pecaminosas y alejadas de de Dios-, es grande.

El llamado de Dios mediante los profetas siempre fue el de un amante compasivo, dispuesto a olvidar las fallas cometidas, de su pueblo, con amor esponsal, acompañado de la promesa de reparar las consecuencias de su pecado, a una condición de vida mejor, con tal de que el pueblo volviese a Él.

El mensaje enviado mediante Juan el Bautista contenía exhortaciones a obrar bien en el ejercicio de cada una de las funciones que se ejercía cada quien, en especial los funcionarios. Jesús llama a la conversión, a “arrepentirse y creer en el Evangelio”. 

No sé en cuál nivel espiritual estamos como país, si bien es cierto que hay un volcamiento hacia lo espiritual en muchos, también se percibe la marginalización creciente que describo. Espero entonces con fe que se cumplan las dos sentencias de Cristo: que los cristianos seremos levadura en medio de la masa, y que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia. Dios bendiga a Venezuela, bendiga a Bolivia, ¡salgan de Evo!

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 4/5/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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