Javier Gómez Graterol: Música de libertad

 

Una verdad indiscutible es que lo bello genera paz, lo estético agrada, la música, arte milenario, es capaz de influir en el estado anímico y, si vemos la historia de la música clásica, encontraremos que fue hecha para la paz, en especial, el celebérrimo “Himno a la Alegría”, de Ludwig van Beethoven.

En Venezuela, el joven violinista de clase humilde, Willy Arteaga, integrante de la Sinfónica Juvenil de Caracas, se presentó en las protestas acompañado de su violín, y recibió el ataque de la Guardia NaZional Bolivariana, quienes, comportándose como auténticos trogloditas, le rompieron su violín.

No es la primera vez que suceden estos hechos, en los que el arte le duele a los dictadores e ideólogos del mal, vemos por ejemplo el caso de Aeham Ahmad, el llamado “pianista de la paz”, amenazado de muerte y objetivo jurado del Estado Islámico, ¿su pecado? En plena guerra civil siria, cuando las bombas y enfrentamientos lo destruían todo, y la gente moría por decenas día a día, recorrió las calles de Jarmuk, su barrio en el sur de Damasco, arrastrando su piano montado sobre una plataforma con rueda, para tocar música para los suyos, y plantarle cara a la miseria y crueldad de la guerra brindando a los niños esperanza, alegría y motivación para seguir aguantando la crueldad de la devastación.

Hay cientos de ejemplos de músicos que han tocado por la paz, unos más célebres que otros (como los del Titanic, quienes tocaron para calmar los ánimos y murieron ejerciendo su arte), y todos ellos han dejado una huella imborrable en la historia de la búsqueda de la libertad de todo ser humano. La música marca las almas, decía san Agustín que “quien canta, ora dos veces”.

En estos momentos, la historia de Willy ha tenido un punto y seguido feliz: El artista urbano,también venezolano, conocido como “Oscarcito” respaldó a través de su cuenta en Instagram al joven, y le regaló luego un violín nuevo, sus palabras mientras hizo tal acto: "Como músico, te agradezco que estés luchando por tu país, por la libertad de nuestra nación. Quiero decirte que no ha pasado nada, estamos aquí de vuelta a la música, a la música ni con el pétalo de una rosa. Brother, cada vez que tú sales a la calle y entonas tus notas musicales, quiero que sepas que Dios es el que les está hablando a todos los guerreros que están en la calle. Sigan guerriando (sic), y qué viva la música".

Esta pútrida dictadura comunista pasará, y sobre ella volverá a sonar la música, la cual será de alegría, porque se oye cada vez más duro la melodía del deseo de vivir libres que la maquinaria propagandística que pretende acallarnos. Amanecerá y veremos.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 26/5/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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