Javier Gómez Graterol: Nos falta acción


 

Me lo decía un religioso argentino, de mi misma Congregación, refiriéndose a la situación de Venezuela: Sí, está bien que hagan cadenas de oración, jornadas y misas, pero ahora les falta dedicarse a hacer acciones de presión para que el gobierno salga.

Mi respuesta, que es también mi prédica, se resume bastante en la frase de Don Bosco: “Que tu oración preceda a tu acción”. Debemos orar para que Dios nos haga saber su voluntad y no pedirle que haga cosas, por muy buenas que pensemos que sean. Mi amigo decía entender y respetar mi punto, pero enfatizó que, como venezolanos, nos falta acción.

Ese es un tópico duro: cualquier acción de protesta en Venezuela implica actualmente ser víctima de violación de Derechos Humanos como medida de intimidación. El narcoestado se sabe perdido y por ello no cede ni juega limpiamente. Estas elecciones venideras se saben amañadas, es un “secreto a voces”, por ello votaré. Me duele, porque siempre he creído que debo hacer lo que me toca para el cambio, pero ya está demostrado que no habrá cambio con las circunstancias actuales. Se busca dar un barniz de legitimidad al proceso, pero este carece de toda legitimidad.

Nos falta acción, pero han logrado quebrar el alma de muchos, por eso mi prédica se centra en hacer reflexionar a quienes puedo sobre cuál es el sentido de la vida. Me baso mucho en lo aprendido en la bellísima obra “El hombre en busca de sentido” de Víktor Frankl. Actualmente muchos venezolanos están totalmente resignados a que todo va para peor y no ven esperanza. Los índices de suicido han aumentado descomunalmente. Recién a inicio de semana hubo un intento de suicidio de alguien que se le lanzó al metro de aquí. Decía la noticia que le sacaron con signos vitales. Si sano para lanzarse quiso suicidarse, imaginemos ahora con heridas.

Nos falta acción: espero que Dios haya iluminado a quienes oraron por Venezuela y nos ayude con luces y gracias para hacer lo que a cada uno corresponde para mejorar la situación. Luego de los meses de protestas en los que murieron más de cien personas, sin contar el saldo de las que siguen presas y las desaparecidas, la supuesta “mesa de la unidad” anunció negociaciones que nadie pedía, y que llegaron a nada, y por lo tanto se quebrantó el ánimo de muchos.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 27/4/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez


Comentarios

Entradas populares de este blog

Javier Gómez Graterol: Hugh y las “feminazis”

Javier Gómez Graterol: La insólita estrategia de Playboy

Javier Gómez Graterol: Si ser cristiano es peligroso, una vida sin sentido lo es más