Javier Gómez Graterol: Reflexionando sobre el mal

 

Una de las reflexiones sobre las cuales me ha tocado hacer mucha difusión esta semana es sobre el hecho de la existencia del mal. Como ya lo decía el “poeta maldito” Charles Baudelaire, la mejor estrategia del Diablo es hacer creer a todos que no existe.

Discutir sobre el tema es algo difícil: muchos les sacan el cuerpo, otros se pliegan a la negación, y sí, se nota a veces que, cuando uno quiere tocar el tema es como si hubiese una especie de “conspiración del silencio”.

El reciente documental difundido en Netflix: el diablo y el padre Amorth, religioso paulino, a quien lamentablemente no conocí en persona sino a través de sus obras, la más famosa, “El último exorcista”, nos relatan el hecho de que él tuvo que padecer en carne propia el rechazo de otros religiosos, el hecho constante de tener que cambiar de sede, porque los alaridos de los exorcizados le espantan, y la constante negación de la existencia de un ser sobrenatural que nos predisponga al mal.

Esta época se caracteriza por la aparición de un satanismo mucho más “intelectual”: anuncia ser la liberación contra todos los yugos del hombre, en especial el religioso, el cual se mira con desprecio y como un atraso. Para ser satanista no hace falta creer en Satanás, hace falta solamente poner al hombre por encima de Dios. Lo triste es que las sociedades que más han negado a Dios son las que más han negado la dignidad humana del hombre.

Ahora el satanismo tiene como uno de sus aliados más punteros a todos estos movimientos de origen marxista, que han hecho renacer el llamado marxismo cultural. Vemos por eso que en Venezuela ha pululado tanto la práctica de la Santería, que es una forma de satanismo disfrazada, y una de sus versiones más vulgares.

El satanismo, en cada una de sus variantes, tiene los mismos objetivos que muchos grupos ideológicos de la actualidad, cada uno de ellos haciendo daño, según el ámbito en el que opera: lucha por el aborto, feminazismo vulgar (negador del feminismo real, promovido por Pablo VI), variantes comunistas y socialistas, guerras, matanzas, eutanasia, armamentismo, crecida de nuevas religiones y sectas, imposición de la ideología de género, extremismo religioso islámico, y de otras religiones fraticidas, y por último, la gran arremetida que está sufriendo la Iglesia.

No estamos llamados a ver demonios por todas partes, ni a ver que en cada cosa mala que pasa está el demonio como culpable: nosotros al aceptar el pecado en nuestras vidas, nos apartamos de Dios y él, Satán, hace su papel de gran tentador y sembrador del caos y la destrucción. Hace falta seguir difundiendo las obras de la demonología, para que este mal pueda ser denunciado a mayor profundidad y educar a los creyentes para estar alertas de cómo opera el mal en el mundo. La oración del hombre más humilde puede destruir los planes del diablo. Oremos siempre, para tener fuerza y resistir a sus tentaciones. Los mismos discípulos de Cristo no oraron, y cayeron.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 19/10/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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