Javier Gómez Graterol: Riéndome de mi currículum
Mi estadía aquí en Perú ya ha añadido cuatro nuevas credenciales a mi currículum. Siempre fue recomendación paterna el hecho de tener archivadas todas las credenciales de estudio, así que, sin exagerar, en casa de mis padres tenemos archivados hasta algunos de los boletines de kínder.
Releyendo mi CV tuve que aplicar aquello de “ríe por no llorar”, empezando por el hecho de que, si intentase hacer la revalidación de cualquiera de mis títulos en este país, sería un proceso costoso por lo que implica tramitar algo en Venezuela: Estuve casi cuatro años en Bolivia, y ese mismo lapso tardó tramitar todos los programas de mi título de comunicación en La Universidad del Zulia, mi alma máter, aún no apostillados.
Le sigue a esto algo más tragicómico: muchas de las instituciones donde hice cursos han cerrado, y muchos de sus instructores se han ido del país. Mi curso de caricaturas, por mencionar el más emblemático, sería uno de los más difíciles de probar, salvo por el hecho de que puedo dibujar con cierto estilo que antes no tenía, verán: uno de mis principales instructores se fue a Argentina, la fundación, llamada en aquél tiempo “FUNDACEC (Fundación Centro de la Enseñanza Creativa)” cerró hace más de diez años, e incluso la sede donde estaba llegó a sufrir un incendio.
Y así sucede con una buena parte de las credenciales que tengo: dolorosamente pertenecen a instituciones que han cerrado, principalmente por la crisis y migración de talentos de mi Venezuela depauperada y con sus ciudadanos yéndose. Mostrar una credencial podría quedar reducido a estar presentando una mera cartulina impresa con un par de sellos de instituciones que tuvieron un paso fugaz en la historia, y con ellas sus archivos, y no volverán.
Andrés, mi hermano de Congregación, quien también estuvo en Bolivia, enfrenta ahora el mismo problema que tuve yo para recibir la aprobación de sus votos perpetuos: la Congregación exige el título de Licenciado en Teología, pero las tramitaciones allá son un proceso que se sabe cuándo comienza pero no cuándo terminan, debido a que el comunismo tiene como tarea hacer todo más burocrático para sembrar la desesperanza, así que, la Universidad hace los envíos para recibir la firma de las autoridades gubernamentales respectivas, pero no sabe cuándo los recibe de vuelta. En mi caso, tardé un año en recibir el título de Licenciado en Teología por la Universidad Católica Cecilio Acosta, debido a retraso gubernamental.
El comunismo nos ha robado el país: no son solo quienes han migrado quienes se han quedado sin parte de su pasado, también son quienes están en Venezuela los que a veces se sienten extranjeros en su propio terruño, extrañando un país que tiene todo para ser el mejor, pero este sistema infernal le impide ser así. Bien lo dice la Biblia: Un sabio dirigente educa a su pueblo; el gobierno de un hombre sensato es bien ordenado. Así como es el jefe así serán los ministros; así como es el gobernador de una ciudad así serán sus habitantes. Un rey sin sabiduría es la ruina de su pueblo; una ciudad prospera gracias a la inteligencia de sus jefes (Eclo 10, 1-3). Evítense esto para ustedes ¡Salgan de Evo!
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 3/10/2019. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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