Javier Gómez Graterol: Sigue el ensañamiento

 

Llegar a tu sitio de apostolado y conseguir que una de nuestras cooperadoras, término con el que los paulinos designamos a nuestros empleados, llegó con su ánimo decaído porque en sus edificios la propia Guardia Nacional se ha metido y ha hecho destrozos, arrojado bombas lacrimógenas, roto puertas y ha jugado al niño bravucón que lo rompe todo para amenazar es bastante indignante.

No se trata ya de un caso aislado, en mis redes sociales tengo ya muchas personas que están reportando estas clases de ataques a sus casas y apartamentos, ¿el delito? Protestar contra este gobiernucho cuya única idea para salir de la crisis es imponernos a todos su proyecto comunista en forma de una nueva constituyente.

A eso se suman las recientes muertes y las cadenas televisivas en las que obviamente los mandatarios no asumen la culpa de lo que pasa, y en las cuales dicen que las recientes muertes son planificadas por la gente de la oposición. Circulan vídeos crudelísimos, en los cuales se ve que la brutalidad se intensifica y que los rumores de que intensificar es precisamente la orden son ciertos y se corroboran plenamente.

Periodistas de gran prestigio en Venezuela, como Nelson Bocaranda, nos informan que lo que han hecho es negociar con otros gobiernos, como el de China, para comprar de más material represor, ofreciendo miles de dólares. También circulan alertas de evitar hacer compras por internet de materiales que puedan ser asociados con protesta, como máscaras de gas o franelas (como se le dice en Venezuela a las poleras) que estén a favor de la causa opositora o contengan mensajes relacionados a la libertad.

El gobierno cerca aún más los sitios donde hay concentraciones o sabe que hay movimiento de concentración para marchas en su contra. Monitorea con drones, arresta gente y le pone cargos injusto, les cercena su libertad a cambio de chantajes.

Es una dictadura comunista, cada día da una vuelta de tuerca más para asentarse en el poder y, en estos momentos, como se sabe vulnerable y sin el apoyo que antes pudo sostener a punta de endeudarse, arrecia.

A pesar de todo, también hay muchas luces de esperanza, en especial el hecho de que la maquinaria propagandística se está agotando y nadie le cree, que internacionalmente hay menos entidades que quieran brindarle su apoyo a este gobiernucho, pero es un juego terrible de desgaste, que se está pagando dramáticamente con sangre. ¿Hasta cuándo durará? No lo sabemos. Como Iglesia nos mantenemos firmes y orantes. El futuro luce oscuro, pero la mayor oscuridad de la noche es justo cuando va a amanecer, así que, amanecerá y veremos.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 9/6/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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