Javier Gómez Graterol: Solo han venido más muertes...
A la espera de que los organismos internacionales hagan algo definitivo, -en medio de las únicas acciones que toman forma: las medidas de presión que el gobierno de Trump asigna-, la Venezuela bajo el comunismo sigue subiendo el conteo de muertes. Decía el dramaturgo francés Adrien Decourcelle “Diplomacia: el camino más largo entre dos puntos”.
La peste comunista ha dejado un escandalosísimo saldo de noventa millones de muertos a lo largo de toda su historia mundial, cifra acallada por sus pregoneros porque, según sus teóricos, no es culpa de ellos, sino del hecho de que tan hermosa ideología no ha logrado concretarse en ninguna parte del mundo, como por ejemplo en Cuba, donde luego de más de 50 años de Fidel en el poder, su constitución dice ahora que no son comunistas sino socialistas (la misma peste, con otro nombre).
El conteo de muertes, cada día es más crudo y alarmante, sigue en Venezuela, aunado a las que siguen sumando en los países donde el comunismo manda y, por ser ley, sucede a diario y ni es noticia. Por redes sociales venezolanas siguen circulando hechos dramáticos de gente que ha tenido que enterrar sus seres queridos en los patios de sus casas por carecer de recursos para un entierro digno.
Los decesos en hospitales públicos, por inseguridad, desnutrición siguen, es parte de la macabra “rutina”, del guión comunista para someter. A eso se suma la muerte por “suicidio” del concejal Fernando Albán, quien estaba recluido en el sótano del edificio del SEBIN, y según la versión oficial inicial, quiso ir al baño, y ¡lo llevaron (custodiado, se supone) al décimo piso!, de donde se lanzó por un baño sin ventanas y cayó en una forma incompatible según la física a lo descrito. Tal “suicidio” es un mensaje de intimidación.
Se habla mucho de la formación sólidamente cristiana del concejal Albán, la cual le hace estar fuera del perfil de los suicidas, por el hecho de saber que tal acto de atentado contra la propia vida no es una actitud de fe. Ahora circulan en las redes sociales progobierno fotos “censuradas”, supuestamente encontradas en su teléfono, de contenido morboso de corte homosexual y pederasta.
¿Cuántas muertes debe haber para que el mundo entienda que ya son suficientes? ¿Cuántos venezolanos deben salir del país a convertirse en una carga para otros países como para que se haga algo concreto? ¿Cuándo empezará a comprenderse que Venezuela lleva más de 20 años con gente que se ha estado preparando para reprimir y matar a costa de mantenerse en el poder y que por lo tanto su población está secuestrada y muriendo bajo una diplomacia tibia? Preguntas sin respuesta. Cristianos, por favor oren por nosotros.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 12/10/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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