Javier Gómez Graterol: Soy paulino: Hasta la muerte

 


El pasado 14 de enero hice mi profesión perpetua dentro de la Sociedad de San Pablo, es decir, que soy miembro de la misma hasta mi muerte, si, con la ayuda de Dios, persevero en la fe. Hubiese preferido hacerla el 26, día de la Conversión de San Pablo, pero es jueves y, dadas las circunstancias de Venezuela y lo incómodo del día, para una celebración era titánico ese día. Aún así, nada es casual: en mi estadía en Italia, previa a mis votos, se nos recalcó que nuestra Congregación debe recuperar su misión pastoral carismática y fundacional para servir mejor a la Iglesia. El 14 de enero es día en Venezuela de la advocación mariana conocida como la Virgen Pastora.

Se me ocurre pedir lo mismo que pidió el Papa: “Oren por mí”. Detrás de todo religioso caído, independientemente del pecado que haya quebrantado su voluntad de seguir a Dios, está también una comunidad que no reza por ellos. Ser religioso es periodísticamente irrelevante, pero bien sabemos todo el escándalo que hace un religioso caído o que, asumiendo los hábitos de cualquier especie, cae en pecado y persevera luego en él.

Es deber de todo cristiano, porque Jesús lo mandó: Orar al dueño de la mies para que mande obreros a su viña, y también es muy necesario que oremos por los pastores que ya tenemos, aún más por los que están en pecado. Otra cosa que debemos tomar en cuenta es que el hecho de que nuestros pastores pequen no nos da excusa a nosotros para alejarnos de Dios y mantenernos en pecado nosotros. Resulta tan absurdo alejarse de la Iglesia por el pecado de un pastor, por muy escandaloso que sea, como el negarse a ir a los médicos porque hubo uno que falló al momento de aplicar una medicina.

Nuestra Congregación se encuentra de cara a nuevos desafíos. Somos pocos y la misión es grande. Humildemente les pido que se mantengan en oración por sus pastores para que no falten a su llamado. Dicho un poco más a secas: Desde que ingresé a la vida religiosa se me han presentado más “oportunidades” de pecar que las que se me presentaban cuando era un simple laico.

El mal no descansa, el gran tentador, enemigo de la humanidad tampoco. La vida religiosa es como nadar contra corriente: si dejas de remar puedes encontrarte luego que debes comenzar en un punto más bajo de donde iniciaste y la subida se hace siempre cuesta arriba. Lo pido de nuevo humilde y encarecidamente: por favor, oren por todos los pastores y también por mí.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 20/1/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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