Javier Gómez Graterol: Sube...

 

En Venezuela sube el número de muertos en protestas; el número de arrestados por protestar; el número de injusticias de los cuerpos de orden público; el número de inversiones del gobierno en artefactos de represión. Sube también el dólar negro, y el dólar oficial que, como siempre, es de difícil acceso. Sube el número de transacciones fraudulentas del gobierno para sacar dinero de donde no hay con la única meta de mantenerse en el poder, la más sonada hasta ahora la de Goldman Sachs.

Sube la cifra de muertos en los hospitales públicos; las cifras de especulación; las cifras todas las semanas de los comercios; el número de gente que come en la basura; el número de empresas que cierra; el número de suicidios; la cifra de gente que se decepciona del gobierno y que ya es prácticamente “inmune” a la propaganda del gobierno que a su vez, sube y sube más.

Suben las presiones internacionales, sin embargo, aquí dentro no parece notarse, por la lentitud de todos esos procesos y porque en el fondo se sabe que estamos prácticamente abandonados a nuestra suerte. Si no somos nosotros quienes lo arreglamos, difícilmente podrá ser alguien de afuera quien lo haga.

Sube el número de personas que se está yendo del país, y a su vez, y para mayor desgracia, el número de venezolanos que están participando en actividades criminales en otros países y malponiendo nuestra nacionalidad en otros lares, lo cual hace aún más difícil migrar a quienes quieren hacerlo honestamente.

Sube la prostitución, incluso la estamos exportando, muchas personas que se han ido están vendiendo sus cuerpos, y también regando la fama de que el antes conocido como “país de las mujeres bellas”, las está exportando como material de prostitución. Hombres y mujeres están cayendo en eso, y hasta ha habido protestas en la frontera con Colombia porque allá las trabajadoras sexuales están perdiendo su negocio.

Suben las peleas callejeras, la ira está a flor de piel, suben los hechos que por cosas que en otros países parecerían nada aquí, por la escasez terminan siendo hechos de sangre: robos de artículos cotidianos como un simple desodorante, pueden terminar en tragedia.

El comunismo es y será una peste siempre, ya lo dijo Pablo 6to “no se puede ser cristiano y ser comunista al mismo tiempo, ambas doctrinas no pueden coexistir”. No ha habido país donde el comunismo llegue al poder donde no se incrementen las desgracias. Suben las tasas más negativas de todo en Venezuela, baja la calidad de vida, y por ello suben también a Dios las plegarias de esperanza.¡Suba a ti mi oración como el incienso, mis manos que a ti levanto sean como la ofrenda de la tarde! (Salmo 141,2).

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 23/6/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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