Javier Gómez Graterol: Tres experiencias espirituales

 

    Una de las más grandes riquezas de la Iglesia Católica es su inagotable fuente de espiritualidad, cada cristiano tiene, según sus necesidades, vocación y anhelo espiritual, un camino ascético que puede ayudarle a vivir una vida orientada hacia Dios, en mi caso, estoy viviendo tres experiencias.

    El 27 de mayo cumplí el aniversario del día posterior a lo que es la experiencia del Movimiento de Cursillo de Cristiandad, lo hice en 2002 (cuando ni pensaba en ser religioso, y ni siquiera sabía que la Sociedad de San Pablo es una Congregación). En ese retiro se me dio esta triple casualidad, que conciencié años después: Me tocó hacerlo en Villa San Pablo (Ciudad Ojeda, Estado Zulia, Venezuela), en el equipo San Pablo, y San Pablo es el patrono de este movimiento.

    El primero de octubre de 2005 ingresé a la Sociedad de San Pablo, donde permanezco hasta ahora, viviendo la espiritualidad paulina. El 24, día de San Juan Bautista, estaré recibiendo, si Dios quiere, el diaconado dentro de esta Congregación. Como parte de la preparación hacia este paso, se hace un retiro espiritual. He tenido la experiencia de vivirlo de manos de la gente de “El Camino de Emaús” en su décimo retiro en la iglesia de Manzanares en Venezuela. Ha sido esta una experiencia muy reconfortante, que me hizo conocer este movimiento del cual tampoco había escuchado nada antes.

    Cada experiencia, movimiento, y/o retiro espiritual nos sirve a los cristianos para: acercarnos más a Dios y concienciarle más en nuestras vidas; conocer nuevas formas de comunicarnos con Él; aprender a verle y sentirle en todo momento; adquirir conciencia de la trascendencia de la vida, y que cada vida es sagrada; sentir la necesidad de conocer más las Sagradas Escrituras, aprender de ellas lo necesario para tomar las decisiones más importantes y superar todas las dificultades que se nos presentan. No es que el cristiano no tenga problemas es que los asume y los enfrenta desde Dios, y solo con eso, el problema cambia.

    En mi caso, puedo decir que he concienciado lo mucho que Dios me ama y consiente, que recibo muchísimo más de lo que doy y, como religioso, veo que la actitud compasiva de Jesús, cuando dijo: rueguen al dueño de la mies que envíe obreros a su siembra, es patente y urgente. En cada una de esas espiritualidades he visto que la necesidad de Dios es muy grande y aún más en este entorno comunista diseñado para sembrar desesperanza. Les pido, de cara al 24 de junio, que oren por mí, para que pueda mantenerme firme en esta vocación, alejado de todo pecado y tentación, y para Dios suscite y avive las vocaciones religiosas y sacerdotales.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 13/6/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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