Javier Gómez Graterol: Venezuela sin recursos, recurre a Dios
No se trata del famoso “Dios proveerá” con el que Maduro, a inicios del 2015 excusaba el gran problema económico de Venezuela, que ha devenido siempre para peor desde entonces, y que representaba parte de su estrategia para la “guerra económica” contra quienes producen, en un país donde la política económica la dicta el gobierno, la controlan desde Cuba y todos los poderes e instituciones están prácticamente bajo e control de una estructura comunista, que, como es su naturaleza, culpa siempre a otros.
La “jornada de oración por Venezuela, se trata de una acción coordinada y convocada con por la Iglesia Católica, llamando a todos a elevar un clamor desesperado a Dios, haciéndose eco de las palabras de Dios en la Biblia: “Vuelvan a Mí y yo me volveré a ustedes. No se porten como sus antepasados, a quienes los antiguos profetas les gritaban: ‘Déjense de andar por malos caminos y no sigan haciendo maldades’. Pero ellos no quisieron escucharlos, ni les hicieron caso” (Zc 1,3-4).
Es un asunto serio, todo un reto como Iglesia y nación. Clamar como pueblo a Dios no se trata simplemente de tratarle como una especie de genio: se “frota la lámpara”, el genio aparece, concede deseos, y luego, una vez cumplidos, se va, y la persona a quien se le han sido concedidos sigue igual, con la diferencia de las concesiones.
Clamar a Dios implica un cambio de conducta: dejar el mal que se hacía antes para retomar los caminos de Dios. El Antiguo Testamento está prácticamente saturado de relatos de todo lo que le pasó a Israel por no volverse Él, o de hacerlo y luego, al estar en una posición relativamente estable, volver “a las andanzas”, entre ellas el coqueteo con los dioses de otras naciones paganas, porque los israelitas veían en ellos prosperidad material.
Cuando se lee el Antiguo Testamento y se ven las advertencias de Dios a su pueblo, se ve que a Dios nunca, repito, nunca, le ha importado la magnitud del problema, sino que siempre sugiere, casi suplica, que se vuelvan a Él, y luego ofrece arreglar el problema tornándolo incluso en una situación mejor de la que se tenía antes.
Ese es Dios, prodigioso, maravilloso, Todopoderoso, el Señor de la historia, el único ser que puede sacar un bien de un mal, por grande que este sea. Ahora le toca a los cristianos de Venezuela y los esparcidos por la diáspora en el mundo volver a Él, sinceramente, para volver a ser un pueblo de Dios y derrumbar una estructura comunista, engendro de Satán, que ahoga todo lo que toca. Nos toca orar para que haya un cambio sincero y profundo. Dios bendiga a Bolivia, Dios bendiga a Venezuela, oremos por ambas naciones y recuerden: ¡Salgan de Evo!
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 20/4/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

Comentarios
Publicar un comentario