Javier Gómez Graterol: Venezuela convulsionada...

 

He dejado para el último momento posible el escribir estas líneas, porque cada momento en Venezuela es un momento noticio: puedo estar opinando sobre algo ahora, y el panorama puede cambiar en horas, así de convulsionada está la situación.

Por un lado, el Gobierno sigue anunciando en sus insufribles y aburridas cadenas que todo está bien, anuncia proyectos maravilla y dice que la revolución sigue y seguirá, por el otro, tenemos a mucha gente cansada de tanta humillación que ha hecho de las calles y las redes sociales, los únicos medios que nos quedan luego de tanta censura, un hervidero por todos lados con fotos y vídeotestimonios de todo lo que está pasando y no se transmite en los medios.

La situación está dura, tal y como lo dijo un indigente entrevistado por comer basura en la calle: “no somos cientos… somos miles”. El cinismo de los gobernantes se nota en el hecho de que, a pesar de que aquí en Caracas, y en cada ciudad del país es pan de cada día pasar por cualquier cuadra por la mañana y ver indigentes durmiendo y gente revisando la basura, lo que han hecho es acciones tan bajas y miserables como obligar a restaurantes y demás expendios de comida a sacar la basura solo momentos antes de que pase el camión de la basura y no cuando al dueño del establecimiento disponga, para evitar el “feo espectáculo visual” de ver indigentes que hacen “guardia” para ir a abrir las bolsas de basura y hartarse de las sobras.

Esta semana ha estado circulando una nueva lista de presos políticos y personas apresadas de las cuales ahora nada se sabe, ni siquiera en cuál asentamiento los han llevado. Mi prima ya lleva más de seis meses presa, por protestar, y sigue a la espera de que al juez le dé la gana de presentarse, lo cual es parte de la tortura psicológica que busca desmoralizar a la gente.

El hecho es que el hartazgo está llegando al llegadero, ya no se quiere hablar de diálogo, el cual fue la artimaña del año pasado para hacer que se perdiese el período de revocar al presidente sin que quedase alguien del propio gobierno, léase el vicepresidente, acusado de narcotráfico internacionalmente para sustituirlo.

Tal y como lo dijo el Papa: “La oración es potente, la oración vence el mal, la oración trae la paz”. Acompáñennos con la oración, ayúdennos a lograr el cambio. Falta también seguir orando para que la ayuda internacional se dé, igual que la revisión del caso por parte de la OEA. Un pueblo hambriento y humillado está alzando la frente y diciendo no más a tanto abuso. Amanecerá y veremos, que Dios nos bendiga y acompañe.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 7/4/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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