Javier Gómez Graterol: ¿Y celebraremos Halloween?
Viene el 31 de octubre, fecha que progresivamente ha venido haciéndose popular por la influencia de los medios de comunicación social, con su fuerte bombardeo manipulador, en cuanto a la celebración del Halloween: el día de los muertos.
Muchos de los que hablamos contra esta fecha somos tildados de fanáticos, oscurantistas, retrógrados, porque es una fiesta “inofensiva” y divertida, y “no se le puede quitar a los niños el ser niños”, y cientos de excusas sentimentaloides y apelativas, más a lo emocional, que a lo racional.
Lo cierto es que, es triste, pero muchos católicos caen en este jueguito y, como todo lo que es festejo atrae, no hace falta mucho esfuerzo para se unan a la celebración argumentando alguno de esos arugmentos baratos que acallan nuestra conciencia. Decía el autor R. V. G. Tasker: El pecado que permanentemente evoca la ira de Dios, porque es la raíz de todos los demás pecados, es la supresión intencionada y premeditada dé ésa verdad concerniente a Dios según él mismo ha tenido a bien revelar a los hombres, y sobre la cual no pueden alegar ignorancia.
No nos caigamos a mentiras: Halloween es una fiesta de orígenes paganos, ocultistas y muy popular entre los satanistas. Es una de las celebraciones más importantes del año para ellos y en la cual la intensidad de los ritos de brujería y muerte se hace más fuerte, es prácticamente el “año nuevo satánico”.
Halloween es, estadísticamente hablando, la fecha donde más personas son desaparecidas, especialmente niños, adultos, en especial mujeres embarazadas y jóvenes vírgenes. Hay testimonios en Youtube de gente que ha dejado las sectas satánicas y que ahora advierten sobre la peligrosidad de permitir que esta celebración “inocente” siga entronizándose en la cultura de nuestro pueblo (https://youtu.be/H0Zbaqt8Hfo).
Participar en la personificación de lo maligno mediante el disfraz, y adornar las casas y locales con cosas relacionadas al mal ¿puede atraer algo bueno para nosotros? El diablo nunca se nos aparecerá como alguien terrible: es alguien muy carismático y de trato simpático y halagador, pero una cosa es ser carismático, simpático y halagador y otra es ser bueno. Lamentablemente, esta fiesta nunca se nos aparecerá mostrándonos su lado oscuro, y las consecuencias del pecado no son siempre instantáneas. Siempre será lo divertido y lo vistoso lo que nos presentará y nos atraerá y hasta nos gustará.
Debemos hacer nuestra profunda reflexión: ¿Nos uniremos activamente en participación de esta “inofensiva” celebración o haremos oración activa para que el mal no se imponga? El libre albedrío es suyo, respóndalo usted, pero recuerde: De todo lo que hacemos, daremos cuenta.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 27/10/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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