La impresionante bestialización de la realidad venezolana

 

Me llegó, como siempre mediante un contacto de Whatsapp, un joven que no tendría ni 16 años, atado, amordazado y con cara de susto, de fondo, una declaración de unos encapuchados diciendo que son los sicarios de “Tirso Meleán”, quienes mandan en Venezuela y que quieren que se vea lo que le pasa a quienes roban en sus fincas. Seguidamente proceden a cortarle las orejas al joven maniatado, quien inmediatamente se retuerce de dolor y luego empieza a suplicar que lo suelten. Pero los sicarios dicen que no son “chigüires” (animales de la fauna venezolana, de la familia de los roedores, "capibaras") y proceden a darle un machetazo en el cuello al joven, quien empieza a retorcerse mientras la sangre se le dispara a borbotones, y recibe más machetazos hasta que muere.

Luego, comenzando la semana (4 de febrero), varios medios digitales reflejan la noticia, entre ellos “El Nuevo Herald” de que “Descuartizan y se comen a un joven en Venezuela por una deuda de $ 2” o mejor, dicho, su equivalente en bolívares (es natural, con la censura que los medios de afuera estén más enterados de lo que pasa en el país). A veces la realidad supera a la ficción.

La crisis y la anarquía comunista actual nos han hecho caer en esta época de absoluta barbarie y descontrol. Sorprende ver los niveles de animalización en los que estamos cayendo. La autocensura de muchos medios hace que muchas noticias como estas estén siendo silenciadas. Estamos en una matanza selectiva, silenciosa. Quien opina está siendo víctima de arresto, generalmente nocturno, a escondidas, y las redes sociales son actualmente el último bastión. El problema es que los pobres, los más sometidos, los más depauperados, no tienen acceso a estas redes en su mayoría y por ello están ahora siendo víctimas del lavado cerebral comunista que les distorsiona su realidad.

Lo más triste es que esta circulación de vídeos en redes sociales y en Youtube se está haciendo cada vez más usual: Ajusticiamientos; palizas a ladrones; enfrentamientos violentos; asaltos; matanzas; protestas reprimidas violentamente; mensajes intimidatorios de bandas armadas y demás elementos espeluznantes que usted pueda imaginar, todos con triste sello “made in Venezuela”.

No estamos en abierta guerra civil, pero sí en una matanza selectiva y vergonzosa, mucha sangre tiñe las calles venezolanas. Las estadísticas reflejan que no hay una sola familia sin algún miembro que no haya sido víctima del hampa, y que no hay ninguna con algún miembro ido a otro país o con planes de irse. La xenofobia está aumentando en otros países (no todos los idos están haciendo el bien, ni se sacaron los esquemas marginales ni el tercermundismo de la cabeza). Cristianos del mundo, unámonos en oración. Salgan de Evo, Dios les bendiga.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 9/2/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez


Comentarios

Entradas populares de este blog

Javier Gómez Graterol: Hugh y las “feminazis”

Javier Gómez Graterol: La insólita estrategia de Playboy

Javier Gómez Graterol: Si ser cristiano es peligroso, una vida sin sentido lo es más