Javier Gómez Graterol: Discapacitado para ayudar

 

   Una subtrama de película que me encantó cuando la vi la primera vez, fue Percy Jackon y el ladrón del rayo. En esta película se mencionaba que el protagonista era disléxico, y tenía una rara fascinación por estar debajo del agua. Aunado a eso, vivía en un hogar disfuncional, tenía un amigo discapacitado, y varias cosas que a él le parecían malas. A la luz de habérsele revelado que era hijo de un dios, y por qué debió estar oculto, todo lo que le pareció malo tuvo nuevo sentido: su dislexia era em realidad una gran ventaja para aprender griego, y las letras normales se le dificultaban; su amigo discapacitado en realidad ocultaba que era un ayudante y guardián que pusieron para que le asistiese, y así sucesivamente.

   En mi caso, nací con un cerebro cableado de forma diferente. El ejemplo que siempre suelo poner es que la mayoría de las computadoras corren Windows, otras OS, y en mi caso yo, sería Linux, el cual, puede hacer todo lo que hace Windows y correr rutinas de Windows, pero, para hacerlo necesita hacer ciertos procedimientos de adaptación previamente. Aunado a eso, si a tecnología nos vamos, utilizo un procesador que hace las cosas igual, o el triple de lo eficiente cuando se concentra solo en un proceso, pero para hacer todo eso se calienta, por eso necesita detenerse de vez en cuando, para enfriarse y seguir procesando o de lo contrario tendrá ciertos saltos en su procesamiento.

   A simple vista, ¿Quién quiere o querría una discapacidad? Si le hubiesen preguntado a Nicholas James Vujicic, antes de nacer, si hubiese querido nacer discapacitado, tal vez hubiese dicho que no, y a muchos otros, o a mí, haber nacido así, tal vez me la hubiese pensado. Lo cierto es que Nick utiliza su discapacidad para ayudar. A la luz de Dios, la mía también tienen sentido.

   Lo cierto es que, desde Dios, he descubierto que mi discapacidad es lo que me ha servido siempre: El hecho de necesitar racionalizar todo, de mi necesidad acuciante de porqués, de comprender patrones, me llevó a leer de todo un poco, entre ellos muchos libros de psicología, al punto de que una vez hablé con una psicóloga sobre un tema de la profesión y ella me dijo “¿Sabe qué? Usted sabe más de este tema que yo”. Eso me dejó desconcertado. Es simplemente que mi discapacidad me ha ayudado a ayudar: cuando escucho a otros, mi cerebro es capaz de retrotraer información de ayuda y orientación en fracciones de segundo y poder orientarles en su problema u ofrecerles una perspectiva diferente.

   He cometido errores, sí, pero veo también que la proporción de aciertos supera al noventa por ciento de error, mientras que mis desaciertos, graves, tal vez, no han llegado al diez. Veo que con mi necesidad de racionalizar puedo ayudar a otros a racionalizar sus emociones, y desde lo que sé de Dios, ayudarles en asesoría espiritual. Hago vida con eso la cita que expresa uno de los más grandes misterios de Dios, Romanos 8,28, Dios dispone de todas las cosas para bien de los que le aman. Dios siempre con nosotros.

        Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 27/10/2023 en http://infodecom.net

https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-discapacitado-para-ayudar/

Comentarios

Entradas populares de este blog

Javier Gómez Graterol: Hugh y las “feminazis”

Javier Gómez Graterol: La insólita estrategia de Playboy

Javier Gómez Graterol: Si ser cristiano es peligroso, una vida sin sentido lo es más