Javier Gómez Graterol: Gestos que dañan la fe
Esta semana me ha tocado escuchar dos personas que dejaron de creer en la Iglesia y, por lo tanto, de acercarse a Dios, por malos tratos de sacerdotes. Una de ellas, no bautizada, me dijo que ella, a sus 19 años, no era creyente ni tampoco bautizada, pero cuando su abuela estaba muriendo, fue a buscar a un sacerdote (muy conocido) de mi ciudad, y éste se negó a ir a darle la extremaunción luego de hacerle varias preguntas en mal tono.
Ella se fue decepcionada, y hasta le dijo, “yo no soy bautizada, soy bruja”, y se fue llorando, muy sentida. Su abuela murió. Según ella me contó, por vueltas de Dios, a ese mismo sacerdote le tocó ir al funeral a las exequias respectivas. Dice que, al verla, él intentó hablar con ella para pedirle perdón, pero ella quedó tan pero tan decepcionada del mal trato que no quiso escucharle, se apartó de la Iglesia (sigue sin estar bautizada), y ahora, décadas después, cree en la ciencia.
Escuché también la anécdota de un hombre que estudió en colegio de sacerdotes, y estos eran tan estrictos, incluso imponiendo rezar en todo momento, a veces dando coscorrones a quienes no lo hacían o se distraían, que él se fastidiaba y más bien se hizo anticlerical (de hecho, se hizo santero).
Hace casi un mes escuché a un conocido decir: yo no creo en el sacerdote tal (también muy conocido), un día quería hablarle sobre un problema que tenía, y se me ocurrió comprarle algo de comer y llevárselo como detalle. Lo noté, mientras le hablaba, más interesado en comerse lo que le di que en escucharme a mí.
Como dije al inicio, estas son las tres más recientes, eso no les hace ser las más importantes, decepcionantes o especiales. Seguramente usted también tendrá alguna queja, o habrá escuchado alguna. Yo también, y lo he escrito anteriormente, he cometido errores y he decepcionado a otros. Todavía pido perdón por ellos. Como ya mencioné, pido por: todas las personas a las que he hecho pecar, he sido partícipe de su pecado, he escandalizado y he alejado de Dios en vez de haberlas acercado.
La reflexión de hoy va más al hecho de que, como vi en la primera anécdota, no siempre, como religiosos tendremos oportunidad de pedir perdón. No siempre tendremos la oportunidad de enmendar el error cometido con la persona con la que erramos. Como religiosos, nos queda, pedir perdón a Dios y constante disposición y sabiduría para saber tratar a todo el que viene a nosotros, sin caer en el error.
A ustedes, creyentes: si fue usted víctima, pues pedir perdón en nombre de quien le agravió, y/o decepcionó, también recordarle que la Iglesia es más que la miseria cometida por alguno de nosotros. Humanos somos, a veces sumamente estúpidos e incluso miserables en nuestro trato.
Si ha tenido la suerte de no haber sufrido alguna clase de conducta o actitud decepcionante, pero ha escuchado, o quiere ayudar a que no pase, pues rece constantemente por toda persona consagrada de la Iglesia. Como ya dije, nosotros a veces no tenemos segundas oportunidades, y muchas veces hace más ruido el mal que hacemos que el bien que hayamos podido hacer.
Aún peor: podemos ser víctimas de cualquier tentación y cometer un error tan grave que eche por tierra el bien hecho, así haya sido durante años. Como alguien que también decepcionó, pido a Dios que me ayude a que, con los años que me quedan, que solo Él sabe, me ayude a enmendar mis errores y redimirme por cada uno de ellos. Dios con nosotros.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 4/8/2023 en http://infodecom.net
https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-gestos-que-danan-la-fe/

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