Javier Gómez Graterol: Necesidad de controlar la ira

 


Como lo dije en mi artículo anterior, daré motivos y recomendaciones bíblicas para controlar la ira:

Efesios 4,26-27: "Airéense, y no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo; Ni den lugar al diablo". Es sano saber que es inevitable llegar a enojarnos por algo, pero este enojo no puede ser lugar a ser tentados a algo malo, en esta misma línea está Proverbios 14,17: "El que presto se enoja, hará locura: Y el hombre malicioso será aborrecido". También: Salmos 37,8: "Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna a hacer lo malo".

Se elogia más bien a quien logra controlarla sanamente, Proverbios 29,11: "El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la reprime". Proverbios 19,11: "La discreción del hombre le hace lento para la ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa". Destaca también el ser agentes de paz: Proverbios 15,18: "El hombre irascible suscita riñas, pero el lento para la ira apacigua contiendas".

Una de las primeras fórmulas es: Proverbios 15,1: "La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira". Lo que actualmente se conoce como “asertividad”.

Pablo nos exhorta a dejar de lado la ira negativa, Colosenses 3,8: "Pero ahora desechen también ustedes todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de su boca".

Santiago 1,19-20: “Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea”.

        Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 3/12/2023 en http://infodecom.net

https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-necesidad-de-controlar-la-ira/

Otras fórmulas que nos da la Biblia pasan por: contarle nuestras preocupaciones a Dios (Filipenses 4, 6–7), desarrollar la sobriedad (Filipenses 4, 5; Efesios 5,18; Romanos 12, 3), saber que recibiremos ataque espiritual (Efesios 6, 10–18), reconocer que no estamos solos, entender el plan eterno de Dios y confiar en que al final Él dispone todo para el bien (Romanos 5, 1–5; 8:28 Santiago 1, 2–4).

San Francisco de Sales, un santo conocido por sus enseñanzas y escritos espirituales, dejó varias reflexiones que pueden ayudar a controlar la ira: "Nunca hubo un hombre enojado que pensara que su ira era injusta"; "El disimulo y el desprecio de la injuria y de la calumnia son, de ordinario, un remedio mucho más saludable que el resentimiento, la discusión y la venganza; el desprecio hace que aquéllas se desvanezcan, mientras qué la irritación parece que les brinda su reconocimiento"."No debemos corregir nunca dejándonos llevar de nuestro sentimiento, sino únicamente de nuestra caridad".

San Juan Crisóstomo dijo: "El que es lento para la ira es mejor que el fuerte, y el que se domina a sí mismo es mejor que el conquistador de ciudades". San Francisco de Asís también enseñó: "La ira turba el juicio, oscurece el entendimiento y ciega la razón". Es importante buscar la paz interior y buscar formas saludables de manejar nuestras emociones. Continuará. Dios con nosotros

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