Javier Gómez Graterol: Oración hecha versus oración espontánea
Mucha gente suele preguntar con mucha frecuencia cómo se reza ante tal o cual situación, si hay alguna novena, fórmula, oración efectiva para tal o cual caso, y cuando no consiguen que las hay sienten que no oran bien.
Hay gente que tiene el don para algo, y gente que no: el oficio del poeta, por decir un ejemplo, es dar forma con la palabra a sentimientos que siempre tienen su lado inefable y expresarlos de una manera tan bella que se acerquen a expresar esa misma condición de inefabilidad lo más expresable posible en la poesía. Sí, hay oraciones “prefabricadas” para muchas ocasiones, pero la mejor oración parte del principio “a un corazón contrito y humillado, Tú no lo desprecias” (Sal 51,7).
¿Tiene usted una necesidad? Pues Dios es Padre, Dios es hermano, y el Espíritu Santo es el Consolador. Si Dios es Padre, pues los padres se sienten bien cuando sus hijos confían en ellos y les abren su corazón, tal vez no con las palabras más bellas, tal vez haciendo suyas las palabras de otro (como en una oración previamente hecha), pero expresando con la mayor sinceridad posible lo que se siente y lo que se desea.
Jesús es un hermano que intercede por nosotros, no vino a juzgarnos y es mediador. Y el Espíritu Santo puede ayudarnos a decir y expresar lo que sentimos, como lo dijo Pablo, con gemidos inenarrables: “Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles…” (Romanos 8,26).
Sí, es válido utilizar oraciones previamente hechas, ellas, si son aprobadas por la Iglesia, ya que nos ayudan a entender mejor qué es lo que podemos pedir a Dios, porque ya están basadas en lo que la Iglesia enseña y directa o indirectamente nos enseñan a pedir de una mejor manera, pero, si a ver vamos, orarlas sin comprenderlas, sin internalizarlas, como simple fórmula, suenan a un padre que va a a escuchar un recital donde alguien canta una canción o lee un poema de otro.
Si no se une el corazón a lo que se pide, por muy hermosa que sea la oración no ayuda tanto como una dicha con sinceridad. Es como cuando un artista hace suya una canción que ya es famosa, pero logra hacerlo de tal manera que incluso se hace mejor que la original. La oración, a fin de cuentas, es hablarle a Dios, cuanto más corazón se le pone, más efectiva es, y mucho más allá de algo prefabricado. Dios con nosotros.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 26/8/2023 en http://infodecom.net
https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-oracion-hecha-versus-oracion-espontanea/

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