Javier Gómez Graterol. Puntualidad: virtud más importante de lo que pensamos
En el decálogo del desarrollo, orden y puntualidad se llevan los primeros lugares. Tiempo es oro, dicen los negociantes, y es una realidad que muchos tardan en comprender: “La firmeza en la negociación empieza por ser puntuales en el encuentro” (Santiago Posteguillo). De hecho, puede considerarse el ser impuntual como un indicador de falta de interés, pereza y desorden.
En los llamados países del tercer mundo la puntualidad suele ser una rareza, y de hecho, en algunos ambientes, por absurdo que parezca, es hasta mal vista. Lo cierto es que ser puntual es una de las formas más importantes de mostrar respeto y consideración al prójimo: “Procuro ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera “(Nicolas Boileau). “La informalidad en atender una cita es un claro acto de deshonestidad. Igual puedes robar el dinero de una persona si robas su tiempo” (Horace Mann). “La puntualidad es un cumplido que la persona cortés paga a sus asociados” (Marvin J. Ashton). “Es difícil mostrarte confiable cuando la gente tiene que esperarte” (Wes Fessler).
Quien es impuntual desperdicia, no solo su tiempo, sino el de los puntuales: “Si he fijado una cita contigo, te debo puntualidad, no tengo derecho a malgastar tu tiempo” (Richard Cecil).
Ser puntual es una forma de mostrar afecto y ser ejemplo para los demás: “No llegues tarde a las citas importantes de y con tus tus hijos si no quieres que ellos lleguen tarde a sus citas contigo” (Emily Dawson).
La Biblia dice que hay un tiempo para todo, y con ello nos indica que hay que saber distinguir en que momento se han de hacer las cosas: “Para todo hay un tiempo señalado, aun un tiempo para todo asunto bajo los cielos” (Eclesiastés 3,1-ss). También nos habla de la importancia de la paciencia y saber planificar el uso del tiempo: “Los proyectos del diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo es indigencia” (Proverbios 21,5).
Queda más que claro entonces que saber administrar el tiempo, ser puntuales no solo es cuestión de buena educación, es hacer ejercicio de las mejores virtudes, y también una forma de mostrar amor al Creador, y al prójimo. Dios con nosotros
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 4/8/2023 en http://infodecom.net

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