Javier Gómez Graterol: Sobre la ira
No es lo que sentimos, es lo que hacemos con ese sentimiento. La ira es pecado capital, no porque la sintamos, sino por las consecuencias de dejamos llevar por ella. De sentirla no se escapa ni Dios: Dice la Biblia (en un relato que abreviaré por cuestiones de espacio, Éxodo 32,7-14) que Dios la sintió contra su pueblo recién liberado, e incluso le dijo a Moisés “Déjame ahora que se encienda mi ira contra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un gran pueblo “ (Éx. 32,10) pero Moisés intercedió por ellos, “Y Yahveh renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo” (Éxodo 32,14).
Con lo que se cuenta de Sodoma y Gomorra, no hay duda de que la amenaza era seria, y que de no haber sido por la intercesión de Moisés, el más humilde de los hombres de su tiempo, la historia hubiese sido otra. Así que, una de las moralejas de este relato es esta: dejarse llevar por la ira no le conviene ni a Dios. Está comprobado que, ira manifiesta, daña a otros y la propia salud. Ira reprimida y mal canalizada, daña la salud, provoca acciones inconscientes de venganza, e incluso puede llegar a causar pérdida del deseo de vivir.
Se dice que del análisis grafopsicológico de la letra de San Francisco de Sales, también conocido como el santo de la amabilidad, se obtiene fácilmente que era alguien de temperamento irascible y/o violento, pero tal fue su trabajo espiritual que se le conoce por haber obrado exactamente de forma contraria a lo que su temperamento dictaminaba, es decir, se puede, por muy fuerte que sea nuestra ira, se puede.
Nosotros solemos confundir “carácter fuerte” con temperamento, por ello decimos que alguien que es irascible y estalla por cualquier cosa, tiene un “carácter fuerte” pero ¿es eso realmente cierto? No. Es temperamento irascible. El carácter realmente fuerte es el que logra dominar sus impulsos y no actuar según ellos. Una persona que se siente poderosa por ser irascible en realidad es esclavo de muchos estímulos exteriores y de paso tiene una autoestima muy baja. No por nada Sun Tzú, en su “Arte de la guerra” recomienda, palabras más, palabras menos que “si el enemigo es colérico, tiéntalo”.
¿Cómo dejar la ira de lado? La psicología ayuda y mucho, pero la vida de oración, piedad y búsqueda de Dios, médico de las almas, logran transformaciones formidables. Antes de seguir causando daños a otros, por dejar que la ira domine, es mejor que reflexionemos que el daño que podemos causar puede ser permanente y en muchos casos irreversible. Dios con nosotros
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 7/4/2022 en http://infodecom.net
https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-sobre-la-ira/

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