Javier Gómez Graterol: Del orgullo al fastidio propagandístico

 


   Junio ha sido declarado el mes del orgullo de una colectividad que, según las estadísticas, no llegaba al 3 % de la población mundial, pero, que desde que se ha iniciado todo este proceso de implantación de la ideología de género, su número ha subido. Debido a los efectos de tanta propaganda, el índice de menores confusos con su identidad ha logrado que suba, y ¡ya esté cercano al 5 %!

   Desde que todo esto del “orgullo” (soberbia, pecado capital) comenzó, se habló de que es un mes entero para concienciar sobre la opresión que vive esta minoría. Los avances que ha tenido son los siguientes: ninguna otra causa de la que se considere hay que hacer conciencia ha obtenido un mes entero para su difusión. Cuenta con el apoyo de presidentes como Biden, y de otros paises desarrollados; medios; corporaciones; artistas; artistas y estrellas de Hollywood; colectivos; la ONU; leyes; compañías dedicadas a revisión de la implantación, y pare usted de contar.

   ¿De fondo? Es ahora un medio propagandístico, e instrumento de la izquierda, esa que antes los fusilaba y que ahora hizo su lavado de cara apoderándose de esta bandera de colores, que está siendo cambiada de múltiples maneras para seguir “incluyendo” para utilizarlos como instrumento de su mensaje de oprimido y opresor.

   De ser un evento de concienciación es ahora un evento de auténtico deprave sexual y exhibicionismo (no es que antes no lo haya tenido) en el cual se lleva a niños a participar de él y se les pone a hacer cosas tan aberrantes como, desfilar disfrazados, besar y toquetear adultos. Bien sabemos que hay gente haciendo auténticos esfuerzos por normalizar la pederastia.

   Se han convertido en una auténtica policía del pensamiento: Hablan de tolerancia, amor y respeto pero eso es lo que menos recibe quien les lleva la contraria. Una de las principales consecuencias es que, quien se les opone en las redes, es desmonetizado y el contenido que genere comienza a perder fuerza de difusión de forma automática por un algoritmo computacional especialmente diseñado para eso, que ahora cuenta con el apoyo de inteligencia artificial.

   Sigue sin haber las primeras manifestaciones de estas causa en países islámicos, en China, Rusia y algunos países africanos abiertamente en contra de ella, donde esta minoría es verdaderamente oprimida al punto de que puede llegar a ser sinónimo de muerte. Aún más absurdo, ahora también en este mes hay representantes de este colectivo haciéndose llamar “pro palestina”.

   En su afán de buscar publicidad las letras de esta colectividad siguen sumándose, la banderita está sufriendo rediseños, pero han llegado al punto en el que la mayoría silente ya se hartó y lo está manifestando. No todo lo que brilla es oro y la realidad ya lo está demostrando. Ha quedado demostrado que de fondo siempre ha habido negocio: las grandes corporaciones que dicen apoyarlos, se han visto envueltas en escándalos y desastres mercadotécnicos. Los más sonados: Disney, Budligtht, la cadena de ropa Target, la cadena de gimnasios Plantet Fitness, etc., han ido al fracaso. Donde esta causa ha tenido “éxito” es por apoyo estatal. Donde no impera la izquierda o hay mayoría cristiana, misteriosamente no avanza.

   Resulta que un simple bar, el Old State Saloon, ubicado en 50 E State Street 83616, en Eagle, Idahoo, decidió celebrar el orgullo heterosexual, y ha tenido un éxito inusitado en sus ventas. El bombardeo propagandístico es ahora un poco menos ruidoso, y muchas corporaciones ya no ven con buenos ojos sumarse a la causa porque no suma a sus ventas (get woke, go broke”es real).

   Toca seguir rezando para que esta locura de excesos propagandísticos llegue a su fin pronto. Dios con nosotros.

            Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 17/6/2024 en http://infodecom.net

https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-del-orgullo-al-fastidio-propagandistico/

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