Javier Gómez Graterol: Manejo del duelo, parte 1

 

   Últimamente, en mis consultas de asesoría espiritual, he visto que mucha gente está afrontando duelos, algunos en solitario, por ejemplo, quienes tenían amplias expectativas respecto al cambio del panorama electoral de Venezuela, y que este no esté resultado como imaginaban, especialmente en torno al retorno de familiares que se han ido, y también porque algunos tienen personas que han muerto fuera, especialmente cruzando el Darién.

   Haré algo similar a lo que hice en mis anteriores entregas sobre el perdón: empezaré por la parte psicológica, para ir recorriendo luego algunos otros enfoques y posteriormente llegar al enfoque bíblico y al eclesial.

  He de comenzar diciendo, a pesar de la aclaratoria anterior, que estudios como la Logoterapia, de Víktor Frankl, ya dicen algo que muchos saben así sea instintivamente: que las personas con sólidas creencias en una vida futura tienden a ser más resilientes y de lapsos más cortos en la superación del duelo.

   Empezaré, como ya es costumbre, con definiciones de lo que es el duelo genéricas, o de diccionario enciclopédico: “Combate o pelea entre dos personas, a consecuencia de un reto o desafío” (obviamente esta definición no interesa aquí, pero sí las que siguen a continuación). “Manifestación de dolor por la muerte de alguien”. “Reunión de personas que asisten a un funeral o entierro”. “Reacción de abatimiento tras la muerte de un ser querido u otras experiencias de pérdida significativa para el sujeto”. Trabajaremos la que viene a continuación un poco más en la siguiente entrega:” Estado psicológico que resulta de la pérdida de una persona importante, que ha formado parte de la existencia del individuo”.

   Entre las principales características del duelo están:

   - Ser una emoción fuerte que puede llegar a ser abrumadora (dependiendo de algunos elementos de la personalidad como: madurez, religión, edad, motivaciones e intereses). Suele darse por eventos asociados a la tristeza debida a la pérdida de un ser querido; un diagnóstico terminal personal, o de un ser querido; cambios inesperados (mientras más repentinos más afectan) pérdidas no asimiladas; final de una relación importante, que puede ser por infidelidad; pérdida de empleo, pérdida por robo; pérdida de la autonomía e independencia debido a una discapacidad, etc.

   Es posible que quien lo sufre se sienta adormecido y aislado de la vida cotidiana, incapaz de continuar con su rutina y obligaciones habituales y agobiado por su sentimiento de pérdida.

   Es algo natural e inevitable en algún momento de la vida, es por ello que es una experiencia universal y personal a la vez. Las experiencias particulares de duelo varían y están influidas por la naturaleza de la pérdida.

   Muchos expertos coinciden en que se da por etapas.

   Mientras se tenga comprensión clara del motivo por el que se sufre, y se acepte, hay más posibilidad de superarlo. El proceso puede durar meses o años. Generalmente, se atenúa con el paso del tiempo

   En algunos casos se puede necesitar ayuda de un profesional o de un guía espiritual para superarlo.

   Seguiremos ahondando. Dios con nosotros.

          Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 20/8/2024 en http://infodecom.net

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