Javier Gómez Graterol: Manejo del duelo, parte 5

 


   En esta entrega, hablaremos del significado que, desde Dios, ofrece la Iglesia a sus miembros, respecto al consuelo y a su valor redentor:

   1. La principal razón por la cual debemos poner nuestro dolor en sus manos es esta: "El Señor no deja sin consuelo" (Papa Francisco).

   2. Sobre el valor que le da la Iglesia: “Una cruz llevada sencillamente, pero con retornos de amor propio que exageran los problemas, ya no es una cruz. El sufrimiento pacífico ya no es sufrimiento ¡Nos quejamos de sufrimiento! Deberíamos tener muchas más razones para quejarnos de no sufrir, ya que nada nos hace más como Nuestro Señor que cargar Su Cruz ¡Oh, qué hermosa unión del alma con Nuestro Señor Jesucristo por el amor y la virtud de Su Cruz!” (San Juan María Vianney).

   3. El dolor como medio de salvación: “Cristo salva por medio de la muerte de su cuerpo de carne; el hombre es salvado y ayuda a salvar con las tribulaciones de Cristo, el cual ofrece a cada uno el don de sufrir como Él y con Él, a fin de seguir salvando en Él, también mediante el sufrimiento de su propia carne. Los sufrimientos del cristiano, vividos juntamente con las tribulaciones de Cristo, permiten donar los beneficios de Cristo a su Cuerpo místico. Así pues, la Iglesia no sólo es el Cuerpo de Cristo salvado por los sufrimientos del hombre-Dios; también es su Cuerpo místico, que sigue salvando al mundo mediante los sufrimientos de sus miembros. Estos completan así, por vocación recibida del Señor, las tribulaciones de Cristo” (Cardenal Saraiva Martins).

   4. Sobre la sensación de aislamiento o sufrimiento en soledad: “En la Iglesia no hay duelo solitario, no hay lágrima que caiga en el olvido, porque todo respira y participa de una gracia común. No es una casualidad que en las iglesias antiguas las sepulturas estuvieran en el jardín alrededor del edificio sagrado, como para decir que la multitud de los que nos precedieron participa de alguna manera en cada Eucaristía” (Papa Francisco).

   5. Se nos muestra también cómo se une Dios a nuestro dolor y por medio de esa acción nos consuela: “En el sufrimiento, la primera respuesta de Dios no es un discurso o una teoría, sino que es su caminar con nosotros, su estar a nuestro lado. Jesús se dejó tocar por nuestro dolor, recorrió el mismo camino que nosotros y no nos deja solos, sino que nos libera de la carga que nos oprime llevándola por nosotros y con nosotros” (Papa Francisco).

   6. Se habla sobre el hecho natural de que el sufrimiento puede llegar a remover los cimientos mismos de nuestra fe: “Incluso el creyente puede a veces vacilar ante la experiencia del dolor. Es una realidad que atemoriza y que, cuando irrumpe y asalta, puede dejar al hombre descolocado, hasta el punto de hacer tambalear la fe. La persona se encuentra entonces en una encrucijada: puede dejar que el sufrimiento le lleve a encerrarse en sí misma, hasta la desesperación y la rebelión; o puede acogerlo como una oportunidad de crecimiento y discernimiento sobre lo que realmente importa en la vida, hasta el encuentro con Dios” (Papa Francisco).

   7. En cuanto a cómo superarlo, nos da una herramienta sumamente poderosa para hacerlo: “A través del rosario, el cristiano entra en la escuela de María, gran maestra por lo que respecta a la cátedra de la cruz:  «La Virgen de los Dolores, de pie al lado de la cruz, con la silenciosa elocuencia del ejemplo, nos habla del significado del sufrimiento en el plan divino de la redención” (Papa Francisco).

   La Iglesia nos invita entonces a acoger el sufrimiento desde sus enseñanzas para poder superarlo en y con Dios, y así Él pueda ayudarnos con su gracia a superarlo y santificarnos mediante Él. Dios con nosotros.

        Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 19/11/2024 en http://infodecom.net

https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-manejo-del-duelo-parte-5/

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