Javier Gómez Graterol: Providencia divina parte 3
Para la Iglesia, creer en Dios y creer en su Providencia es inseparable: Creer en el Dios creador es posible cuando se cree, al mismo tiempo, que Él es el «Soberano y Rector» de su Creación. Significa también creer en las cosas grandes que Él, como Padre, espera de sus hijos amados.
Ser Soberano y Dirigir es conducir hacia el fin. Dios dirige toda la Creación hacia su fin, consumación: hacia lo que la Iglesia llama “universalis Ecciesia apud Patrem” (LG 2), hacia la perfecta comunión de los justos con el Dios Trino y Uno. «Llamamos divina providencia a las disposiciones por las que Dios conduce la obra de su creación hacía esta perfección» (CIC 302).
El cristiano cree en un Dios Omnipresente y personal que se encarga de las necesidades de cada uno de sus hijos “Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio” (Romanos 8,28), y así, su fe en la absoluta soberanía de Dios le resulta infinitamente consoladora y le da capacidad de ser resiliente en los momentos de dolor, incertidumbre y adversidad.
Nada hay imposible para Dios (cf. Lc 1,37; Mt 19,26).
Esta Providencia respeta nuestra libertad, nos dignifica, y nos hace ser administradores/canales de ella: «Dios no ha querido retener para El solo el ejercicio de todos los poderes. Entrega a cada criatura las funciones que es capaz de ejercer, según las capacidades de su naturaleza. Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social. El comportamiento de Dios en el gobierno del mundo, que manifiesta tanto respeto a la libertad humana, debe inspirar la sabiduría de los que gobiernan las comunidades humanas. Estos deben comportarse como ministros de la Providencia divina» (CIC 1884).
Lo anterior queda sintetizado en Mateo 25,40: “En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron”.
Santo Tomás explica: ‘Es mejor un maestro que no sólo enseña a sus alumnos, sino que los convierte además en maestros de otros. Esto quiere decir: la actividad de Dios como Creador y su Providencia son perfectísimas allá donde producen criaturas que sean lo más semejantes posible al Creador” (S.Th. 1, q.103, a.6).
En resumen: Dios Omnipresente y Omnipotente guía su Creación, la provee y hace que seamos partícipes de esta Providencia, como signo de su Amor que santifica, para que lo imitemos, seamos santos en su Amor y, creyendo en Él, mantengamos firme la esperanza en medio de toda adversidad. Dios con nosotros.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 20/11/2024 en http://infodecom.net
https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-providencia-divina-parte-4/

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