Javier Gómez Graterol: ¿Sacerdotes adinerados?

 

   Un amigo me hizo una pregunta que, además de hacérseme original, porque no es la clase que usualmente respondo, estoy seguro de que es una pregunta que muchos se plantean, pero que, tal vez les dé vergüenza formular. En mi caso, me la hicieron por la cercanía, y porque quien me la hizo sabe que hablo con franqueza, conoce mi aguante y sentido del humor. La pregunta es esta: ¿Por qué a veces uno ve que hay sacerdotes que viven pobre y sencillamente, y hay otros que viven como si tuvieran dinero?

   Esta es mi respuesta: la pobreza evangélica no es vivir en condiciones paupérrimas o con escasez material. La pobreza evangélica es aquella que hace que, a pesar de que puedas tener muchos bienes, ninguno de estos se hace el centro de tu vida, y cada uno de los que tengas a disposición los uses como medio para evangelizar.

   Jesús, a quien muchos, desde una óptica populista, quieren ver como una especie de hippie pacifista mal vestido, manejaba dinero (de hecho Judas lo estaba robando); iba a banquetes, puesto que lo acusaban de comilón y borracho; vestía bien, ya que los soldados se repartieron a suerte sus ropas por la calidad del manto.

   Pablo de Tarso, instrumento elegido para llevar el Evangelio a las naciones (Hch 9,15), dijo que él sabía adaptarse a cada condición de la persona para predicarles (1 Corintios 9, 19-21) y supo superar toda categoría humana porque comprendió como nadie la universalidad de la Iglesia (Gálatas 3,26,28-29).

   También le dije: Así como hay diferentes clases de profesionales, hay diferentes clases de sacerdotes y religiosos, y cada uno, según su personalidad, zona en la que vive, misión que cumple, personalidad, y vivencia de la santidad, logra vivir en mayor o menor apego a los bienes materiales.

   Así como hay, qué sé yo, un veterinario que tiene un consultorio en una zona popular y tiene una clínica de cinco por dos metros, lo hay que logra tener una clínica que más bien parece un hospital de primer mundo. Hay sacerdotes que tienen la habilidad de hacer obras de infraestructura admirables y los hay que tienen un toque humano tal que se dedican a ser buenos confesores, asesores, escuchas, etc., y el que logra vivir en abundancia, pues vive su pobreza haciendo que ninguno de esos bienes sea el centro.  Eso es lo que el evangelista llamó “pobres de espíritu”. 

   Sí, también hay sacerdotes que han caído en diferentes tentaciones, entre ellas las del tener, también hay que mencionarlo, es por ello que el mensaje final es que, sea cual sea la condición material del sacerdote, o religioso(a), es un ungido/llamado por Dios y hay que orar por él, por su santificación y para que su vocación se mantenga siempre viva en Cristo. Dios con nosotros.

            Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 26/5/2024 en http://infodecom.net

           https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-sacerdotes-adinerados/

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