Javier Gómez Graterol: Se nos está yendo el 2024

 

   Dice un clásico de la gaita, género musical de mi Estado natal el Estado Zulia, Venezuela “¿Qué te pasa, viejo año, qué te pasa? Que ya tienes tu maleta preparada…”, y es una letra que llama a la reflexión sobre el cómo se despide el año, cosa que, a estas alturas, con la gran carencia de sentido de la vida que hay en muchos, no es un tema cualquiera.

   El tiempo es de Dios, aún más cuando es Él quien sabe cuándo será el Día Final, y quien sabe cuál es el día final de cualquiera de nosotros. De ahí parte la conciencia de los monjes de los primeros tiempos del cristianismo de hacer algo por santificar el tiempo, y por ello es que han dejado ese grandioso legado/tesoro para la humanidad entera: el rezo de la liturgia de las horas, una oración que tiene la capacidad de santificar nuestro tiempo, recordarnos constantemente la grandeza y majestuosidad de nuestro Dios y, al mismo tiempo que la rezamos, oxigenar espiritualmente al mundo entero, porque nos unimos a la Iglesia universal en una oración de alabanza, súplica y reparación a Dios.

   Solemos ponernos muchos propósitos, y luego hacer chistes de que no los cumplimos, pero un propósito que sí deberíamos tomarnos muy seriamente es el de intentar ser partícipes de alguna actividad espiritual de nuestra Iglesia, orar más, hacer vida dentro de nuestras parroquias, pedirle al Señor que nos enseñe a amarle más y, aún más importante y costoso: pedirle que nos enseñe cuál es su voluntad para con nosotros, y que nos dé la fuerza para renunciar a nosotros mismos y cumplirla, porque cuesta... a todos nos cuesta.

   Si me preguntan, el año que viene, para mí, vendrá con cambios para bien (tal vez tarden un poco en implementarse), que marcarán los pasos hacia esa senda, principalmente porque se nota un marcado revés de la agenda Woke 2030, principalmente por el hartazgo de la mayoría silente, que se ha pronunciado. Aún así, el tiempo es de Dios y sólo Él lo sabe, mientras tanto, procuremos santificar el tiempo que nos queda, puesto que, al ser humanos, falibles y con fecha de caducidad, este bien podría ser el último, o para uno, o para cada uno de nosotros, pero con Dios eso no se teme. Dios con nosotros.

            Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 17/12/2024 en http://infodecom.net

https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-se-nos-esta-yendo-el-2024/

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