Javier Gómez Graterol: Sobre la envidia, pecado capital, parte 2

 


“Dejemos a los envidiosos la tarea de proferir injurias
y a los necios
la de contestarlas”
Luis Dupaty

    “La envidia es un mal estudiado no sólo en el ámbito cristiano: ha atraído la atención de filósofos y sabios de todas las culturas. En su base hay una relación de odio y amor: uno quiere el mal del otro, pero en secreto desea ser como él. El otro es la manifestación de lo que nos gustaría ser, y que en realidad no somos. Su suerte nos parece una injusticia: ¡seguramente -pensamos- nosotros nos merecemos mucho más sus éxitos o su buena suerte!” (Papa Francisco). 

    El Catecismo de la Iglesia Católica (N.º 2539) advierte que: Es pecado capital (el 6to, de hecho), porque: a. Manifiesta la tristeza experimentada ante el bien del prójimo, b. Es deseo desordenado de poseerlo, aunque sea en forma indebida, c. Cuando se desea al prójimo un mal grave es un pecado mortal, y d. representa una de las formas de la tristeza y, por tanto, un rechazo de la caridad.

    Es un pecado que hay que combatir para no dejar que se arraigue: “¡Huyamos de un tal insoportable vicio! Es mordedura de serpiente, invención de los demonios, cosecha del enemigo, señal de perdición, obstáculo para la piedad, camino para el infierno, privación del reino celestial” (San Basilio).

    “Si cortas de raíz cualquier asomo de envidia, y si te gozas sinceramente con los éxitos de los demás, no perderás la alegría”. (Surco, n. 93). San Josemaría Escriva de Balaguer. “En cuanto el hombre abandona la envidia empieza a prepararse para entrar en el camino de la dicha” (Wallace Stevens). “Y si al examinar nuestra conciencia, nos damos cuenta de que esta hierba maligna está brotando dentro de nosotros, vayamos inmediatamente a confesarlo en el sacramento de la penitencia, antes de que se desarrolle y produzca sus efectos perversos, que son incurables. Estén atentos, porque este comportamiento destruye las familias, las amistades, las comunidades e incluso la sociedad” (Papa Francisco). La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es el hambre espiritual. Miguel de Unamuno

    El grado en el que puede sentirse está ligado también a la autoestima: “La envidia es una declaración de inferioridad” (Napoleón Bonaparte). “Si todo el mundo llevara escritas en la frente sus angustias, muchos que nos causan envidia nos darían lástima” (Pietro Metastasio).

    Si se convierte en un vicio, tiene consecuencias aún más graves, especialmente para el alma: “Ese vicio es peor que la fornicación y el adulterio Porque el furor del vicio impuro halla límites en la misma acción: pero el furor y los estragos de la envidia, destruyen la Iglesia y el mundo entero Por la envidia mató el demonio al genero humano en la persona de Adán” (San Juan Cristóstomo, Homil in Gen , Barbier, p. 126 y 127).

"La envidia excita la ambición, el desprecio de Dios y de su servicios; excita el orgullo, la perfidia, la prevaricación, los arrebatos, las discordias y crueldad: la envidia no puede sufrirse ni contenerse cuando encuentra la autoridad en su camino. Ella rompe los lazos de la paz y de la caridad; ella rompe la verdad, destruye la unidad, y se encamina directamente al cisma y a la herejía. ¡Qué crimen más horrible que tener envidia de la virtud y de la felicidad de los demás y aborrecer en ellos sus méritos naturales o sobrenaturales! ¡Qué crimen convertir en mal el bien de los demás, no por sufrir los progresos de otros y experimentan atroz tormento por la felicidad ajena ¡Qué locura y qué furor dar entrada en nuestro pecho a un verdugo, a un tirano que desgarra las entrañas!” (San Cipriano, Serm. de Zelo et livore, Barbier, T. 2 p. 12S.)" .

Cuando se indaga sobre ella, se nota que la envidia tiene múltiples efectos perniciosos: en el orden moral, es pecado capital porque lleva fácilmente, a quien se deja llevar por ella, a otras faltas, tales como: detractación, susurración, difamación, la calumnia, la alegría perversa del mal ajeno, el humor negro (especialmente con ataques pasivo-agresivos), el odio, etc. Han sido destacados también ciertos efectos en el orden físico o fisiológico, como ya lo hemos mencionado, pero sobre ellos profundizaremos en otra entrega. Dios con nosotros.

            Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 14/7/2025 en http://infodecom.net 

https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-sobre-la-envidia-pecado-capital-parte-2/

El Día: https://eldia.com.bo/2025-07-26/opinion/tribuna/sobre-la-envidia-pecado-capital-parte-2.html

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