Javier Gómez Graterol: Unos tienen lo que otros desperdician

 

   Dice la Biblia: “Uno compra muchas cosas con poco dinero, otro paga por ellas siete veces más. (Sirácides, o Eclesiástico, 20, 12). La recientemente pasada Semana Santa la viví haciendo misión en dos caseríos: El Cedral, y El Roble. En ellos pude ver y constatar:

– Que la religiosidad popular es un legado sumamente importante, ya que mantiene vivas muchas tradiciones que mantienen a la Iglesia viva, a pesar de que, en casos como el de estos caseríos, no pueda atendérseles con la frecuencia que merecen.

– La tristeza de Jesús porque su pueblo anda como ovejas sin pastor (Mt 9, 36-38; Lc 10,2): Mucha gente deseando ir a misa más frecuentemente, recibir orientación espiritual, confesarse, y recibir con mayor frecuencia los sacramentos, lo cual nos lleva al avance de otras sectas que poco a poco, sin pausa, están ganando adeptos. Todo esto hace imperiosa esa necesidad de rogar a Dios para que mande obreros a su mies.

– La necesidad de reparar el daño que hizo el tiempo de la pandemia respecto a haber visto la misa por televisión o internet y no ir presencialmente. Hay quienes hacen ese tipo de comentarios: “no podré ir, pero no se preocupe, la veré por televisión, o por internet cuando tenga un tiempo”, como si esto fuese un programa cualquiera que se puede ver en diferido.

– Que, tal y como dice el proverbio con el que inicié esta reflexión, unos tienen la posibilidad, el acceso cercano y fácil a una iglesia, y lo desperdician, otros no, querrían tenerlo, pero no pueden. A estos últimos les recomendé que hiciesen vida lo de orar a Dios para que les envíe más obreros.

– Lo que siempre he dicho: que cuando uno va de misión es siempre más lo que recibe que lo que da. La gente se esmera en atenciones, en dar lo mejor de lo mucho o poco que tienen para que uno pase la menor incomodidad posible a pesar de que uno va a hacerse uno de ellos, a vivir como ellos, aprender de ellos.

– Que muchas de estas personas, a pesar de no recibir con frecuencia a Cristo en la Eucaristía, como lo reciben otros, valoran muchísimo más las pocas veces que le tienen, en especial los enfermos, y muchos de ellos tienen una fe más fervorosa y dispuesta que la de uno. Una referencia anecdótica que puedo dar ese que, me tocó presidir las dos procesiones de El Nazareno de ambos caseríos, una en la mañana y otra al anochecer, pues, habiendo estado en la mañana, ya a mitad de la segunda me dolían un poco los pies, pero vi que había gente a mi alrededor (en ambas procesiones) haciendo ese mismo recorrido, con los pies descalzos (!) y por caminos de tierra. Ninguno de ellos daba signos de cansancio, (a los del día hay que sumarles el piso caliente). Terminé viendo que quizá ellos tenían más fe y fervor que yo.

   Estimado lector: si usted tiene la posibilidad de ir a misa, no la desperdicie. Es grandísimo el valor de la Eucaristía, y no tenemos el mañana garantizado, tampoco un almacén de tiempo, como para darnos el lujo de desperdiciar un tesoro tan grande que otros no tienen y anhelan tener. Dios con nosotros.

             Autor: 

        Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y = @jegogra

Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

http://cutt.ly/javiergomez y republicado el 18/4/2024 en http://infodecom.net

https://infodecom.net/javier-gomez-graterol-unos-tienen-lo-que-otros-desperdician/

Comentarios

Entradas populares de este blog

Javier Gómez Graterol: Hugh y las “feminazis”

Javier Gómez Graterol: La insólita estrategia de Playboy

Javier Gómez Graterol: Si ser cristiano es peligroso, una vida sin sentido lo es más